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Esta afirmación es probablemente falsa. Un mito popular en las organizaciones es que la mala comunicación es la fuente principal de conflictos. Ciertamente los problemas de comunicación retrasan la colaboración, favorecen los malos entendidos y generan conflictos; pero en una revisión de la bibliografía se aprecia que en las organizaciones, los factores estructurales y las diferencias entre valores individuales son fuentes todavía mayores de conflictos.
Los conflictos de las organizaciones proceden a menudo de la falta de estructura. Por ejemplo, en la industria cinematográfica los conflictos entre directores y productores suelen deberse a que tiene objetivos distintos. Los directores quieren crear cintas artísticas, cualquiera que sea su costo. Los productores quieren hacer películas rentables reduciendo los costos al mínimo. Cuando las personas tienen que colaborar, pero van tras metas diferentes, se originan los conflictos. Del mismo modo, al aumentar el tamaño de la organización, el trabajo rutinario, la especialización laboral y los sistemas de remuneración, son ejemplos de factores estructurales que pueden llevar a conflictos.
Muchos conflictos atribuidos a la mala comunicación se revelan, luego de una inspección más atenta, producto de diferencias de valores. Por ejemplo, los prejuicios son una fuente de conflictos por valores. Cuando los gerentes se equivocan y tratan un conflicto de valores como un problema de comunicación sólo cristaliza y refuerza las diferencias.
La falta de comunicación puede ser una fuente de conflictos, pero los gerentes deben comenzar por considerar las explicaciones estructurales o valorativas, porque son las que más prevalecen en las organizaciones.
Fuente: S.P. Robbins, Managing Organizational Conflict
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