En una cita con un cliente recientemente me preguntaron: ¿Cómo generan que las personas se comprometan realmente a su equipo? ¿Cómo generan que los integrantes del equipo realmente compren el objetivo por el que estamos trabajando? ¿Cómo generan que el grupo se comprometa a la cultura organizacional y sus diferentes políticas de trabajo?
Todas son preguntas válidas. Todas son preguntas que en diferentes momentos de su ciclo de liderazgo; gerentes, directores, supervisores y presidentes se preguntan el “cómo”. El qué puedo hacer para que estos lineamientos se den, para saber que mi gente tiene clara la visión, las políticas, y no sólo las tienen claras, sino que también las viven día a día. Además quieren saber si su gente comunica estas políticas y valores a sus compañeros y a todos aquellos que se suman a la organización.
Nuestra Respuesta
La respuesta es sencilla y es parte fundamental de nuestra metodología. Nuestra respuesta del “¿Cómo?” es llevar a la persona y por consecuente al grupo a un punto dónde despierten su sentido de pertenencia al grupo, equipo y a la organización.
Este sentido de pertenencia lo desarrollamos trabajando en nuestros procesos vivenciales las siguientes etapas: confort, reconocer, valorar y pertenecer. Estas etapas para mí, de acuerdo a como las he vivido, visto y entendido, son un ciclo natural de acercamiento a la colaboración que es inherente como seres humanos al buscar formar grupos, organizaciones o equipos para realizar diferentes tareas.
Nuestra Metodología
Comenzamos por romper el confort, es decir, romper todas aquellas barreras físicas entre los integrantes del grupo, los invitamos a romper esquemas de contacto, de cómo saludarse, de cómo acercarse y decirse “hola”. Es decir, rompemos todas aquellas barreras físicas y psicológicas para que el grupo comience a verse más allá de puestos y responsabilidades, y se vean como personas, como iguales, como seres humanos en búsqueda de su sentido y contribución.
Nuestro siguiente paso es invitarlos a reconocerse, mucho más allá de lo que se conocen en oficina. Los invitamos a profundizar en los detalles profesionales y personales que forman parte de sus compañeros de trabajo, como su nombre, dónde estudio, de dónde viene, su familia, sus hijos, sus gustos, sus percepciones, etc. Nuevamente es invitar a un reconocimiento que permita verse como personas, como iguales, como parte de un todo con un objetivo común.
Una vez rotas las barreras físicas y mentales, acompañadas de un reconocimiento más completo de todo lo que es la persona que está a mi lado. Invitamos a que los participantes se valoren, se valoren en aportación y en servicio. Los invitamos a que hagan presentes las diferentes maneras en que todos suman a su equipo, en como sus responsabilidades se suman para formar un todo eficiente, un todo en pro de resultados.
Pertenencia
Ya que cada persona ha roto su confort, ha reconocido y valorado a sus compañeros, es cuando puede abrirse, puede sumarse, puede hacerse suya esa política, lineamiento, visión, funciones o cultura. Es en este punto de nuestro proceso y metodología donde la persona puede relacionar lo anterior con un grupo, con un equipo, con caras, nombres y personas.
Cuando una persona ha valorado y ha empezado a reconocer la afinidad que tiene, las cosas en común que comparte, cuando ha comprendido que no son tan diferentes, es cuando la persona puede establecer el compromiso de vivir todas esas iniciativas organizacionales porque son suyas. Por que comprende que esas políticas, valores, cultura son su código, son lo que define a su equipo y organización, es cuando comprende que todo ese contexto es lo que le permitirá alcanzar sus resultados profesionales en tiempo y forma, teniendo como consecuencia alcanzar sus objetivos personales.
En Conclusión
El vivir la cultura organizacional, el pertenecer a un equipo, el comprar el objetivo y visión se puede lograr siempre y cuando se respete este proceso natural por el cual cada persona debe pasar para sumarse, para formar equipo.