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Equipo Coscatl

Meliton Cross: Actualmente es fundador y director de Coscatl. Le fascina recorrer los ríos de México en su Kayak. Escribe sobre la logística, manejo de grupos, el liderazgo consciente y la confianza.

Fabiola Cuevas: Es consultora y desarrolla los programas de trabajo para nuestros clientes. Es emprendedora, le gusta la acción social y promueve el bienestar en el trabajo mediante la inteligencia emocional. Se especializa en temas de ansiedad y estrés.

Patricia Munguia: Es consultora y de reciente incorporación a Coscatl. Le gusta ser dueña de su propio tiempo y destino. Se especializa en temas de planeación estratégica, motivación y capacitación a agentes de seguros.

José Oviedo: Responsable de las ventas, marketing y comunicación de Coscatl. Le interesa el ayudar líderes y equipos de trabajo a vivir días sencillos y funcionales, para que puedan alcanzar sus resultados en tiempo y con menor desgaste.

Maricarmen Pérez: Facilitadora y consultora de procesos de desarrollo organizacional, su pasión es aportar a la transformación de la persona en todos sus ámbitos personal, familiar, profesional, organizacional. Se especializa en temas de comunicación, motivación y calidad en el servicio.

Suad Re Kury: Es consultora y apoya en la logística y organización de los talleres y procesos de Coscatl. Le interesa ayudar a las organizaciones a mejorar su canales de comunicación.

Zoila Villa: Es consultora y directora del área de coaching. Se especializa en el apoyo a directores y gerentes. Escribe sobre temas de liderazgo y auto motivación, cree absolutamente en la capacidad de las personas de tomar conciencia para poder vivir una vida más plena.

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Formar comunidades de trabajo. Una solución pequeña a grandes retos organizacionales.

Meliton Cross - jueves, abril 26, 2012
Mi definición de comunidad.

Para mí cuando hablamos de comunidad me pareciera que tiene que ver con pensar en el otro. Y cuando digo pensar por el otro me refiero a ver a la otra persona como una parte de mí, es decir, tener la capacidad de ver sus necesidades, inquietudes, debilidades, fortalezas y comportamientos. Incluso me atrevería a ir más allá, es reconocer que tenemos una relación plenamente integral dónde nuestras acciones y pensamientos nos afectan mutuamente.

Si parto de esto, la comunidad para mí es un conjunto de personas con una relación muy cercana con una clara necesidad de permanecer juntos por un beneficio mutuo.

Para hacer ese beneficio mutuo real y tangible, es necesario que en una comunidad de trabajo exista la equidad y el consenso, para lograr y alcanzar resultados con bienestar y felicidad por lo que estamos haciendo como grupo, equipo, organización.

La globalización.

Es mi experiencia que algunas de las organizaciones de trabajo que se han extendido geográficamente, debido a las demandas de la globalización, de permanecer competitivas y en crecimiento, pierden este sentido de comunidad, del trabajo por un beneficio mutuo.

Me es grato ver que algunos líderes y organizaciones, algunos de manera consciente otros sin querer, se están encaminando a regresar a crear comunidades de trabajo con mayor equidad, dónde las decisiones y el foco, la línea que se sigue es que todos estén involucrados en el bienestar y el balance de vida de todos como equipo. Para poder acercarse a que la respuesta a la siguiente pregunta sea positiva: ¿Realmente soy feliz con lo que estoy haciendo?

La solución: formar comunidades locales.

formar comunidad de trabajoPara mí esta es la solución a muchos dolores organizacionales, es formar, mantener y vivir comunidades de trabajo. Es formar pequeñas comunidades de trabajo basadas en la equidad, el consenso, el bienestar y la felicidad a lo largo de una organización. Es una solución sencilla y pequeña a nivel local, pero que repercute en toda la empresa.

Y es que la distancia, la velocidad, las demandas constantes, por atenderlas estas deshumanizan, afectan el bienestar y la salud. Ante una demanda y un cambio tan rápido una respuesta ha sido dar más atención, más preparación, más prestaciones. Sin embargo esté “más” no está llenando el ser de los colaborares y esto se ha traducido en un generalizado descontento en las tareas diarias. Mi invitación es regresar a reforzar el ser, un ser maduro, consciente, enfocado en vivir la equidad y crear consenso, para lograr con felicidad.

El primer paso a una comunidad de trabajo.

El primer paso para formar una comunidad de trabajo es establecer una cultura dónde se piensa y se ve por el otro, es empezar por la equidad, de vernos a todos como iguales, con un objetivo común, para en consenso y como iguales determinar las estrategias y acciones que nos llevarán al resultado que deseado.

Porque ha sido comprobado que el llegar a resultados pisando a alguien, aprovechándose, perdiendo equidad, consenso, escondiendo información, no comunicando, no viendo por el otro, tiene un costo muy alto y no es sostenible en el largo plazo.

Nuestra visión.

Establecer las bases para una comunidad de trabajo es uno de los objetivos de los espacios y procesos que creamos. Porque pensar en el otro se da también a partir de fortalecer la confianza y esta la generamos cuando se viven los siete pasos de nuestra metodología.

Algo que nos resulta es crear brevemente comunidades de trabajo con nuestros clientes, siempre viendo por ellos primero que ver por nosotros. Esta visión nos permite una y otra vez fortalecer los proyectos en los que ayudamos.

Liderazgo Horizontal. Organizaciones ecologicas Vs. tradicionales

Meliton Cross - miércoles, febrero 01, 2012
Organizaciones Ecologicas

Art: Hiking Artist

Durante muchos años me encontrado con el tipo de organización tradicional. Organizaciones con estructuras rígidas que entorpecen su toma de decisión, su forma de ser guiadas y la manera en la que participan sus colaboradores. Esta disfunción a mi parecer continúa a pesar de todos los avances en comunicación, tecnología y software.

Para resolver este dilema se habla de organizaciones ecológicas.

Para mí una organización ecológica es: dónde se entiende que todo está perfectamente relacionado. Quedando claro en cada persona que cualquier decisión o movimiento que se tome afecta de alguna manera el trabajo y resultado de otros.

Si todos los que integran la organización entienden esta relación, esto permite a los diferentes equipos a escucharse con atención, a solicitar a tiempo lo que necesitan y a responder en total capacidad de acción ante los cambios que sean necesarios durante la consecución de los objetivos. Estableciendo y exigiendo un liderazgo más horizontal.

Una organización ecológica es una estructura donde cada uno siembra lo que quiere cosechar.

Por qué el cambio me cuesta tanto trabajo

Meliton Cross - martes, diciembre 13, 2011

Adaptarme a cualquier cosa diferente, a como se y entiendo que estaba funcionando, siempre me es difícil. ¿Siempre? Mantener mi vida “controlada”, aparentemente con rutinas, hábitos me da seguridad, con la sensación de que “todo está bien”, pues ya se lo que va a suceder.

¿Cuánto tiempo necesito para adaptarme a los cambios?

Dependerá de mí circunstancia, mi momento en mi vida, mi manera de interpretar lo que sucede, la magnitud del cambio, lo que me significa o la expectativa que tenía en el resultado esperado.Como me es fácil olvidar que ¡TODO CAMBIA!, ¡Cambia! que cada paso que doy, lo doy sin la seguridad de lo que hay adelante, me atrevo a hacer planes y dar por hecho cosas, con la ilusión de que van a pasar como lo espero o mejor dicho de acuerdo a mi expectativa.

Olvido que lo único que está en mis manos… es el abrirme o no abrirme a experimentar las diferentes sensaciones que obtengo en cada momento que vivo, y así es como las cosas que suceden en mi vida, me han enseñado que aunque me resisto a que pasen, van a pasar.

Aceptando que en momentos mi cuerpo sufrirá tensión, que habrá descontrol en mis emociones, la realidad es que mi cuerpo se encuentra conectado directamente a mis pensamientos, generando sensaciones posteriormente sentimientos que me definen una realidad mi realidad que forme.

Lo que sí puedo hacer es dejar de pensar que tengo “el control” de lo que sucede… dejar de aferrarme a que lo que me rodea sea como yo quiero que sea… rendirme ante la realidad de que lo único que está en mis manos… es lo que sucede en mi interior, lo que sucede con mi cuerpo y mis emociones, y elegir sonreír en lugar de llorar. Y confiar para hacerle frente a los diferentes terrenos.

¿Los ponemos a competir o a que se integren como un solo equipo?

Fabiola Cuevas - jueves, agosto 18, 2011


Un tema que persigue a mi mente constantemente es el de la competencia, ¿es favorable para la persona? ¿Para la organización? ¿Potencializa las capacidades? ¿Nos une o nos divide? ¿Ayuda a alcanzar el verdadero éxito o más bien minimiza el esfuerzo común?

Por lo mismo he parado antena para ir descifrando y llegando a una conclusión, y gracias al último grupo con el que trabajé puedo decir que me acerco un poco más a tenerlo claro.   En primer lugar, como en todo, la competencia no es ni buena ni mala, sino más bien algo que
a veces funciona y otras veces no funciona, dependiendo la persona, la organización y los objetivos de la empresa.

Ésta funcionalidad dependerá de los
valores y cultura de la empresa, así como de los valores y cultura de la persona.    Considero que para conocer ésta funcionalidad, nos hemos de basar en observar si el competir está siendo congruente con lo que se predica como organización, o no, y cómo manejar la competencia sin que ésta disminuya o devalúe los esfuerzos de los colaboradores.  

Sinceramente yo en lo personal he estado en contra de inculcar la competencia en grupos de trabajo, puesto que he observado cómo ésta divide esfuerzos y desgasta a los colaboradores, más que impulsarlos a dar mejores resultados, sin embargo la última semana pude observar un grupo con altos niveles de competencia interna, que lejos de restar esfuerzos, los sumaba, la diferencia con los demás grupos es que éstos últimos competían hacia una mejora para la organización, en lugar de una mejora hacia sí mismos como personas.  


Entonces de cierta forma ésta competencia se volvió una acción de cooperación de todos por el logro de los resultados.  En el que me tocara trabajar con el que me tocara, me unía con él, sí compitiendo con los demás, pero sin caer en faltas de respeto, ni poniendo trabas para que el otro no lograra su trabajo, si no permitiendo que los demás igualmente se esforzaran lo mejor posible, y ahora sí que… “ganara el mejor”.


Los casos disfuncionales de la competencia es cuando se premia la actuación o desempeño de un colaborador impulsándolo a llevar a cabo acciones que puedan dañar o interferir el desempeño de los demás.  Creo que lo que importa son las intenciones que se tiene al competir dentro de un equipo de trabajo, las cuales responderían a las preguntas “¿voy por mi logro?”, o “¿voy por el logro de la organización?”


Como conclusión, creo que lo importante es fomentar por encima de cualquier cosa la cooperación, y si la competencia se logra transformar en un acto de cooperación interna para el logro de un objetivo en común, entonces la apruebo, si es nada más para demostrar que soy mejor y recibir mayores prestaciones y perjudicar al otro… definitivamente no la apruebo, y habría que parar oreja con qué se está premiando organizacionalmente y qué no.


¿Qué hacer como líder? Reconocer a quienes comparten sus logros versus adueñarse de ellos, y a quienes pone su esfuerzo en servicio de los demás.

Pertenencia al equipo de trabajo

Jose Oviedo - martes, mayo 17, 2011
pertenencia equipo de trabajo

En una cita con un cliente recientemente me preguntaron: ¿Cómo generan que las personas se comprometan realmente a su equipo? ¿Cómo generan que los integrantes del equipo realmente compren el objetivo por el que estamos trabajando? ¿Cómo generan que el grupo se comprometa a la cultura organizacional y sus diferentes políticas de trabajo?

Todas son preguntas válidas. Todas son preguntas que en diferentes momentos de su ciclo de liderazgo; gerentes, directores, supervisores y presidentes se preguntan el “cómo”. El qué puedo hacer para que estos lineamientos se den, para saber que mi gente tiene clara la visión, las políticas, y no sólo las tienen claras, sino que también las viven día a día. Además quieren saber si su gente comunica estas políticas y valores a sus compañeros y a todos aquellos que se suman a la organización.

Nuestra Respuesta

La respuesta es sencilla y es parte fundamental de nuestra metodología. Nuestra respuesta del “¿Cómo?” es llevar a la persona y por consecuente al grupo a un punto dónde despierten su sentido de pertenencia al grupo, equipo y a la organización. Este sentido de pertenencia lo desarrollamos trabajando en nuestros procesos vivenciales las siguientes etapas: confort, reconocer, valorar y pertenecer. Estas etapas para mí, de acuerdo a como las he vivido, visto y entendido, son un ciclo natural de acercamiento a la colaboración que es inherente como seres humanos al buscar formar grupos, organizaciones o equipos para realizar diferentes tareas.

Nuestra Metodología

Comenzamos por romper el confort, es decir, romper todas aquellas barreras físicas entre los integrantes del grupo, los invitamos a romper esquemas de contacto, de cómo saludarse, de cómo acercarse y decirse “hola”. Es decir, rompemos todas aquellas barreras físicas y psicológicas para que el grupo comience a verse más allá de puestos y responsabilidades, y se vean como personas, como iguales, como seres humanos en búsqueda de su sentido y contribución.

Nuestro siguiente paso es invitarlos a reconocerse, mucho más allá de lo que se conocen en oficina. Los invitamos a profundizar en los detalles profesionales y personales que forman parte de sus compañeros de trabajo, como su nombre, dónde estudio, de dónde viene, su familia, sus hijos, sus gustos, sus percepciones, etc. Nuevamente es invitar a un reconocimiento que permita verse como personas, como iguales, como parte de un todo con un objetivo común.

Una vez rotas las barreras físicas y mentales, acompañadas de un reconocimiento más completo de todo lo que es la persona que está a mi lado. Invitamos a que los participantes se valoren, se valoren en aportación y en servicio. Los invitamos a que hagan presentes las diferentes maneras en que todos suman a su equipo, en como sus responsabilidades se suman para formar un todo eficiente, un todo en pro de resultados.

Pertenencia

Ya que cada persona ha roto su confort, ha reconocido y valorado a sus compañeros, es cuando puede abrirse, puede sumarse, puede hacerse suya esa política, lineamiento, visión, funciones o cultura. Es en este punto de nuestro proceso y metodología donde la persona puede relacionar lo anterior con un grupo, con un equipo, con caras, nombres y personas.

Cuando una persona ha valorado y ha empezado a reconocer la afinidad que tiene, las cosas en común que comparte, cuando ha comprendido que no son tan diferentes, es cuando la persona puede establecer el compromiso de vivir todas esas iniciativas organizacionales porque son suyas. Por que comprende que esas políticas, valores, cultura son su código, son lo que define a su equipo y organización, es cuando comprende que todo ese contexto es lo que le permitirá alcanzar sus resultados profesionales en tiempo y forma, teniendo como consecuencia alcanzar sus objetivos personales.

En Conclusión

El vivir la cultura organizacional, el pertenecer a un equipo, el comprar el objetivo y visión se puede lograr siempre y cuando se respete este proceso natural por el cual cada persona debe pasar para sumarse, para formar equipo.


 


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